8/30/2012

Cicatrices del tiempo arrasado

¿Quiénes son víctimas sobrevivientes de la última dictadura militar? ¿Sólo los familiares directos? ¿Hubo víctimas invisibilizadas? ¿Cuáles son las secuelas vigentes y de qué forma se las trata terapéuticamente? A esas y otras preguntas formuladas por Las/12 respondió Ana Berezin, psicoanalista, miembro del Consejo Asesor del Centro Fernando Ulloa, dependiente de la Secretaría de DD.HH. de la Nación
Imagen: Constanza Niscovolos
Por Noemi Ciollaro

Autora de los libros Relatos de la clínica psicoanalítica y Sobre la crueldad, Berezin (65) dirigió hasta 2010 el Programa de Asistencia Humanitaria y Psicosocial a los refugiados colombianos en Ecuador y Venezuela, reasentados por el Estado argentino, y sostiene que su labor consiste en aportar a “abrir la oscuridad que está en los ojos del que mirando no alcanza a ver lo que se le enfrenta o lo que lleva muy adentro”.
¿Qué sucede hoy con las víctimas sobrevivientes de la dictadura?

–Cuando se ven procesos de destrucción y violación de derechos humanos masivos, incluso en contextos de genocidio o catástrofe sociohistórica, como la guerra contra los campesinos en Guatemala, el conflicto armado de Colombia o El Salvador, es el conjunto social el que está afectado. Víctimas en última instancia somos todos. Las hay directas e indirectas, lo sepan o no. La sociedad ha quedado dañada, a veces por más de dos o tres generaciones. Depende de lo que se construye o no después. Es bueno aclarar que víctimas fuimos, no lo somos. Sobre todo desde el momento en que cayeron las leyes de impunidad y comenzaron los juicios. Lo que nos ayuda en lo social a salir del estado de sobrevivientes o de víctimas es la acción de verdad y justicia y una sociedad que continúa un debate sobre la memoria. Se es víctima cuando se está en un lugar pasivo y se es un sujeto que no tiene herramientas para tomar decisiones respecto de su libertad y de su vida.
¿Ni siquiera en la acción del reclamo, aunque no se obtenga justicia?

–Esto trajo un debate muy grande, hay que reconocer que fuimos víctimas, la enorme tarea, resistencia mediante y con los logros obtenidos en buena parte por esa resistencia permanente a lo largo de los años, continúa porque las batallas de la política de la memoria siguen y van a seguir en tanto haya daño y la construcción y la revisión histórica prosigan. Entonces fuimos víctimas y trabajamos para dejar de serlo, y una de las tareas centrales como psicoterapeutas es, junto con muchos otros actores sociales, dejar de serlo. Uno de los mayores daños y triunfos de los victimarios ocurre cuando las víctimas quedan consolidadas en esa identidad. La ausencia de resistencia, de verdad y justicia colabora fuertemente a consolidarla, a la manera de un nuevo documento de identidad. Hay quienes se presentan a sí mismos diciendo su nombre y que son “víctimas de...”, como si su única cualidad subjetiva fuera haber vivido el horror. Esto tiene que ver con todo lo dicho y es fundamental que haya un trabajo directo sobre cada uno, vez por vez, familia por familia, persona por persona que necesite algún tipo de asistencia que lo ayude a sobrellevar las marcas y los daños que le han dejado “impresos” en su subjetividad. Todo eso hace falta y en ese sentido en la Argentina somos “privilegiados”, es uno de los pocos países, o el único, que tiene una política de reparación tan amplia, pero hay cuestiones absolutamente irreparables: los desaparecidos son irreparables; padecer tortura es irreparable; el robo de bebés es irreparable... Durante mucho tiempo hubo mucha resistencia a reconocer que fuimos víctimas.
¿Habla de quienes no fueron víctimas directas?

–No, hablo en general, incluso de las víctimas directas –indirectas somos todos–, se las llamaba “afectados” en las organizaciones de derechos humanos, en los equipos de salud mental. Hubo un debate muy fuerte por ese lugar pasivo, inerme y esclavizado en que queda la víctima en el momento de ser victimizada. Pero pasa que si no nos reconocemos víctimas difícilmente vamos a dejar de serlo. Hay hechos reales, lo fuimos. Y si no lo hubiésemos sido no habría victimarios. Afectados es una palabra tan amplia..., son eufemismos. Fuimos víctimas y trabajamos para dejar de serlo desde hace tiempo y mucho más plenamente desde que cayeron las leyes de impunidad.
Hablemos del tema de la supervivencia.

–A mí se me hizo muy claro en el momento en que empecé a trabajar con los refugiados que habían pasado desaparición, torturas, masacres, violaciones. Eran refugiados colombianos en Ecuador y Venezuela y reasentados en la Argentina. Los programas de asistencia de cada país les dan el status de refugiado luego de un procedimiento jurídico; hablo del Acnur, o el Programa Mundial de Alimentos. Se les garantizan las condiciones de supervivencia física, vivienda, alimentos, remedios, lo básico. Pero lo que se olvidaba es que la supervivencia física es también psíquica y desde lo ético hay que pensar que esa persona tiene que acceder a una vida digna, tiene que pasar de ser sobreviviente a ser viviente, ciudadano, aun como refugiado tiene que ser sujeto de derecho y de derechos. Es otro aspecto muy importante: no reducir a quienes fueron víctimas a situación de supervivencia. Aquí lo que se llamó indemnización o dinero para los familiares de víctimas del terrorismo de Estado, o sobrevivientes de los campos de concentración es un aspecto, pero hoy lo que se plantea es una reparación integral de su salud física y mental. Si no hay un trabajo sobre el estado subjetivo, sobre los lazos sociales rotos porque reinan la desconfianza y el prejuicio, esa persona no podrá ser autónoma, dueña de su vida de nuevo. Necesitará asistencia continua y quedará fijado en situación de deterioro.
¿Es diferente la situación de los exiliados de la de quienes vivieron en la Argentina toda la dictadura?

–Es muy importante no entrar en calificaciones ni en cuantificaciones. ¿Quién mide el dolor humano? ¿Quién sufrió más, el escondido aquí o el escondido afuera? No se puede decir más o menos, siempre es cada uno, cada vez, cada quien, eso es algo que hay que tener muy presente. La otra cuestión es que es un debate permanente, es no juzgar, esto es una condición ética de entrada. Eso es central en la lógica del victimario. Nosotros no juzgamos, no somos jueces, ni sacerdotes. Un buen juez juzgará el delito, pero no juzgará el padecimiento de nadie, ni qué hizo con ese padecimiento, ni cómo respondió, o si se defendió y qué pudo aguantar y qué no. Esto es válido para todos los actores, jueces, funcionarios, testigos, compañeros, terapeutas. Juzgar fue la lógica de quienes emitieron juicio sobre quién tenía derecho a vivir y quién no. Es tomar la vida del otro en las propias manos y es erigirse desde un lugar en que yo juzgo a las “buenas y malas” víctimas o a los “buenos y malos” sobrevivientes. Ese es el lugar del opresor, del dominador. Y es revictimizar. Los victimarios trabajan mucho en esto, así como comprometen a toda la fuerza represiva en los crímenes de lesa humanidad, también obligan a la colaboración de las víctimas en el proceso victimizante.
¿Qué secuelas quedaron en las víctimas?

–Todos hemos quedado con marcas y daños emocionales y físicos, me voy a referir a los diversos síntomas de esos daños, pero fuera de todo marco psicopatológico. Los síntomas que presentan los sobrevivientes del terrorismo de Estado no obedecen a ningún cuadro psicopatológico, ni pueden ser catalogados como problemáticas de ese tipo: son los daños que en mayor o menor grado sufre cualquier persona que atravesó el horror concentracionario, la tortura, la desaparición de un familiar. El primer daño respecto de la desaparición es vivir en un duelo permanente y eso no es por un cuadro melancólico, es por lo que implica la desaparición, lo que implica un genocidio y una masacre, aun cuando se recuperen los cuerpos y haya finalmente un entierro. En ese caso se cierra una etapa, pero el duelo de haber tenido que elaborar, metabolizar y convivir con tamaño dolor durante tanto tiempo efecto de la crueldad de los otros es una carga muy difícil para los familiares directos. Y como con toda carga hay que repartir el peso; si compartimos el duelo es más liviano. Por eso es tan importante el ejercicio de memoria y acompañarlo, aunque ya estén los juicios y muchas verdades se sepan. Llamo víctimas directas a familiares, parejas, amigos muy próximos. Y familiares abarca hermanos, primos, cuñados, personas comprometidas en la historia de esa persona, a veces un amigo es como un hermano. Esa carga tenemos que llevarla entre todos. Aun cuando prosiga el trabajo que hace el Equipo de Antropología Forense (EAAF) y se cierre de algún modo una etapa, hay algo que continúa y que fue el horror atravesado.
Recuperar los huesos significa saber algo de cómo terminó una vida...

–Es importante, porque saber cómo terminó una vida, aunque sea en parte, es darle sentido a esa vida incompleta. Esa es una de las cosas más siniestras y crueles de la desaparición: cuando se borra el final de una vida es como si se borrara su vida entera. El gesto de Videla de “no sé, no están, no existen...” es no están ni vivos ni muertos, no existieron nunca..., borra toda la historia de ese sujeto. Nacemos, vivimos y morimos, y cuando se niega uno de esos tiempos se arrasa con los otros. Encontrar los restos hace que por lo menos uno sepa que terminó, y algo de cómo terminó, alguna marca.
¿Qué ocurre con la culpa del que sobrevivió?

–Es muy dura y uno sabe que muchas veces incluso en el interior de las familias hay culpabilizaciones, porque son formas fallidas, intentos de liberarse de la espantosa culpa de haber sobrevivido. Se proyecta en el otro, se le dice al otro “por tu culpa que no le avisaste”, “por tu culpa que no le dijiste, que no hiciste o hiciste” tal cosa. Y eso les ocurrió especialmente a las madres y a las mujeres, las parejas. Desde la famosa frase de la dictadura en TV “usted es responsable” en adelante, y ya con nuestras propias voces, no con la del victimario, se responsabilizó a las madres, a la principal procreadora, criadora. Y a las parejas, mujeres, novias, y esto sigue, hay un proceso muy lento de cambio, pero todavía estamos en pañales en estos ámbitos. Esto ocurre no sólo por la mirada cultural, sino también por cómo asumimos esa cultura, es complejo. Para las mujeres, esposas, es muy duro porque, hayan sido compañeras de militancia o no, está eso del cuidado de la pareja. “¿Por qué ella sobrevivió y él no?”, pregunta que no aparece al revés, cuando es la mujer la que ha desaparecido al varón no se lo interroga por eso. La pregunta es pésima en cualquier caso, me refiero al lugar muy duro que tuvieron las parejas mujeres que han sobrevivido. Fueron invisibilizadas y en algún punto fueron tomadas por la situación y pelearon poco su lugar. Por la culpa de haber sobrevivido, porque había que sacar adelante niños, porque había que seguir cuidándose de no caer, sostener a todos vivos, proteger a los que quedaron. No contaron en la mayoría de las ocasiones con familiares que apoyaran porque estaban aterrorizados, y no hay que juzgarlos, pero fue muy activa la invisibilización. Nadie les vino a decir “ustedes que han tenido que estar escondidas en algún lugar sin decir mu, pidiéndoles a los hijos que no dijeran que el papá o el abuelo fue secuestrado y desapareció, no se merecían ese trato”. Al contrario, y hablo desde después del ’83 –y esto en los testimonios aparece muy claro–, eran miradas desde la sospecha, por lo menos. Muchas mujeres sobrevivientes dicen “a mí no me pasó nada” y sin embargo estuvieron secuestradas, días, horas, minutos, mientras se hacía el operativo en que se llevaron a su pareja. Ese tiempo es inmedible, es muy importante que alguien en nombre del Estado venga y te diga eso, ayuda mucho a la verdad, a que no se invisibilice la verdad de la cual vos sos sujeto. Dicen “a nosotras no nos pasó nada” porque están vivas. Pero la vida no es sólo supervivencia. Ellas y muchas veces sus hijos presenciaron ese horror y su vida estuvo en peligro. Y sin embargo en muchos casos no lo han podido decir, no lo han denunciado. La fuerza de la culpa y la vergüenza de sobrevivir es brutal. Primo Levy lo pudo escribir mejor que nadie, es asumir la vergüenza de la condición humana porque acontezcan estas cosas, pero es asumirla desde el propio cuerpito de cada una; algo semejante pasa con las violaciones.
Usted incluyó a los amigos entre las víctimas sobrevivientes...

–Sí, los amigos cercanos, que han compartido historia de militancia o no, en ellos como en las mujeres, ha quedado invisibilizado el daño que han sufrido y las marcas que eso les ha dejado. De hecho muchos se exiliaron o escondieron en el país porque cayó el mejor amigo, nada más que por eso. Perder a un hermano o hermana de la vida no es menor y socialmente nunca fue tenido en cuenta como parte de esa población dañada.
¿Desde lo terapéutico qué puede decir?

–Es poco lo que puedo decir, porque siempre es con cada uno, cada vez, y muy distinto cada vez, aunque compartan la mayoría de los padecimientos con los demás. Como en todo trabajo clínico, siempre es cada vez con cada uno. Para mí hace mucho y aunque sigan siendo un referente, las clasificaciones psicopatológicas se me rompieron en mil pedazos, las rompo cada vez porque un sujeto está por fuera, desborda una clasificación. Partiendo de la no psicopatologización de quienes fueron víctimas, en las situaciones límite las referencias se replantean cada vez mucho más abiertas. A su vez este trabajo en la frontera de lo humano enriquece la comprensión del sujeto en condiciones “normales”, así entre comillas. O sea en el sentido de lo que es el común de la vida, no en el sentido de salud o enfermedad, enriquece la comprensión de la condición humana, por lo cual nuestro trabajo se enriquece, nos desgarra, nos desafía, nos conmueve y se requiere mucho trabajo de cada uno sobre nosotros mismos y nuestra posición ética. Yo escribí hace poco que toda ética tiene que ser una respuesta al dolor humano.

8/15/2012

"Hay jueces militantes de la impunidad"

El fiscal Auat dijo que “hay jueces militantes de la impunidad” Jorge Auat, fiscal a cargo de la unidad que realiza seguimientos sobre los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura, advirtió que “hay jueces militantes de la impunidad”, al tiempo que celebró el camino abierto en materia de juzgamientos, más allá de que “todavía falta” por hacer. 

El fiscal se pronunció así al presentar un relevamiento sobre el avance de las causas contra represores en todo el país ante la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. “Lo más difícil es ir contra las estructuras del sistema judicial; hay jueces militantes de la impunidad y siguen existiendo mecanismos perversos que protegen a jueces funcionales a la impunidad”, declaró Auat. 

En ese marco, pidió ante la comisión un “acompañamiento político” al accionar de la unidad fiscal y que ese ámbito parlamentario actúe como “caja de resonancia” de los procesos judiciales. “La impunidad se refugia en las propias estructuras que debían ser las que pusieran fin a la impunidad; teníamos un caballo de Troya adentro del sistema judicial, que opera mecanismos propios para protegerse”, afirmó Auat sobre las causas contra represores que no registraron grandes avances en años.

Auat relató en detalle parte del trabajo llevado adelante por la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violación de Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado ante la comisión a cargo de Remo Carlotto, adonde asistió acompañado por el coordinador de esa unidad, Pablo Parenti. “Hay que interpelar fuertemente y con celeridad a los jueces funcionales a la impunidad” opinó Auat, para quien “se necesita dar sustentabilidad a una política de Estado concreta con acciones concretas”. 

La Unidad -que depende de la Procuración General- fue creada en el 2007 para hacer un relevamiento y seguimiento constante de las causas, cualquiera sea su estado procesal. También tiene por objeto “coordinar con los fiscales de todas las jurisdicciones las estrategias de investigación y persecución para posibilitar la apertura y sustanciación de los juicios en los plazos más breves posibles”. “Es una especie de cuerpo extraño en un sistema judicial que no está preparado para llevar adelante los procesos por violaciones a derechos humanos cometidas por la dictadura”, graficó Parenti sobre el accionar de la Unidad. 

Además, sugirieron la necesidad de impulsar cambios en el Código Procesal Penal y la posibilidad de que los legisladores formulen pedidos de informes a los jueces a cargo de expedientes contra represores. Como ejemplo del lento avance judicial en materia de derechos humanos, Auat y Parenti mencionaron la demora de los jueces a la hora de fijar las audiencias, o de elevar una causa a juicio oral y la ausencia de herramientas concretas para pedir “explicaciones” a los magistrados.

Presentaron el crítico informe sobre la situación en las cárceles

En un masivo acto en el Pasaje Dardo Rocha, la Comisión Provincial por la Memoria da cuenta de los más de 7.000 casos violaciones a los derechos humanos cometidos en dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Integrantes del Comité Provincia por la Memoria durante la presentación del informe
“Los Derechos Humanos y democracia son valores indivisibles. Si se debilitan los derechos humanos las democracias se resquebrajan”. Esas palabras del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, contextualizaron la idea del Informe Anual 2012 sobre la situación de las cárceles bonaerenses que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presentó este martes en el Pasaje Dardo Rocha en un acto en el que revelaron, entre otras violaciones, que el año pasado el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fue denunciado por cometer 7.089 delitos contra los Derechos Humanos en perjuicio de detenidos en cárceles de la provincia de Buenos Aires.

El informe fue presentado por el Nobel y co-presidente de la CPM, su par y ex fiscal general de Bahía Blanca, Hugo Cañon, el secretario ejecutivo del organismo, Alejandro Mosquera, y el coordinador del Comité contra la Tortura, Roberto Cipriano García, en un acto del que participaron el vicegobernador Gabriel Mariotto, el secretario de Derechos Humanos provincial, Guido Carlotto, y la jefa del SPB, Florencia Piermarini. El legislativo provincial estuvo representado por los diputados nacionales Leonardo Grosso y Martín Sabatella, el senador provincial Santiago Carreras y los diputados Fernanda Raverta y Marcelo Saín, entre otras personalidades.

También estuvieron presentes las Madres de Plaza de Mayo Adelina de Alayes y Nora Cortiñas, integrantes de H.I.J.O.S, el juez Carlos Rozanski y el defensor de menores de La Plata Julián Axat, entre otros.

Al presentar el séptimo informe anual de la CPM, Pérez Esquivel interpeló a “toda la sociedad” y apuntó directamente a la Justicia: “También es (el de las cárceles) un problema judicial. Los jueces deben hacer un seguimiento de las personas que están en prisión porque las cárceles no son depósitos humanos”, dijo.

A su turno, Cipriano García dijo que el informe es “un alerta que se enciende por la violación de los derechos humanos en manos de las fuerzas de seguridad”. En su exposición dio a conocer información del extenso trabajo del CCT que revela que la tortura es una “práctica sistemática” y que el “hacinamiento es crítico” en las cárceles provinciales, entre otros datos.

“Desde la Comisión tenemos propuestas para reorientar la política criminal. Vemos con mucha esperanza la conformación de una comisión plural para la reforma del Código Penal, tan desarticulado por las leyes Blumberg”, dijo Mosquera y agregó: “Creemos fuertemente que hay que democratizar la justicia, algunos pasos se están dando pero, hay que discutir la selección de los magistrados, lograr la autonomía de la defensa. Crear una policía judicial implica tocar intereses y hay que tocarlos”.

Al recibir el libro del Informe de manos de Cañon, Mariotto dijo que “Desde todos los bloques legislativos atendemos este trabajo con la obligación de dar respuestas de conjunto, como por ejemplo, el avance en el Mecanismo de prevención de la tortura, la creación de la Policía Judicial. También vamos a trabajar en la autonomía de la defensa”. Además, se comprometió a debatir con la sociedad el tema y “encontrar las herramientas necesarias para que el próximo informe no tenga este nivel de degradación que nos llena de vergüenza, que nos llena de humillación pero que nos obliga a comprometernos como funcionarios”.

Informe. El Informe Anual 2012 sobre la situación de las cárceles bonaerenses que la CPM presentó en el Pasaje reveló que el año pasado el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fue denunciado por cometer 7089 delitos contra los Derechos Humanos en perjuicio de detenidos en cárceles de la provincia de Buenos Aires. Los hechos incluyen varios tipos de tortura (duchas o manguerazos con agua fría, bastonazos en plantas de los pies, aislamiento absoluto durante meses, golpes en todo el cuerpo) y distintos apremios y vejaciones, como falta de atención médica, afectación del vínculo familiar, pésima alimentación, y abuso contra mujeres y minorías sexuales.
Casi la mitad de esas situaciones se registraron en las Unidades Penales 1, 2, 9, 15, 17 y 28, que como en el resto del escenario provincial, soportan una superpoblación carcelaria que supera el 50 por ciento. De los 28 mil detenidos que la provincia deposita en sus 60 unidades, el 62% registra prisión preventiva. Es decir, personas aún sin condena.

El informe exige “desmilitarizar” el funcionamiento del SPB, y crear mecanismos independientes de control para la prevención de la tortura, como establece el Protocolo Facultativo a la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas. Para la iniciativa, el proyecto nacional propuesto por 23 organizaciones de la sociedad civil cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, pero si Senadores no lo trata, podría perder estado parlamentario.

Los detenidos fallecidos durante el año pasado fueron 126, por distintas causas. Y 5164 padecieron lesiones por hechos de represión a cargo de personal policial.

7/31/2012

Las historias de los que ya no están

Por Raúl Arcomano - rarcomano@miradasalsur.com

Son quince los científicos y trabajadores de la CNEA desaparecidos. Estas son sus historias.

María Cristina Onis. Renunció el 2 de abril de 1976. No se conoce información sobre la forma de su secuestro.

Antonio Anselmo Misetich. Físico. El 19 de abril de 1976 María Susana Esaín salió de su casa de Vicente López en la que convivía con Antonio, junto con sus dos hijas. Vio pasar patotas de la Marina, armadas y en autos. Pararon en la vivienda y entraron. Hubo reclamos de la comunidad científica internacional. Castro Madero reconoció que Antonio estaba detenido y “gozaba de buena salud”. Pero sigue desaparecido.

Federico Álvarez Rojas. Físico y militante gremial. El 1º de octubre de 1976 un grupo entró a su edificio y destrozaron el piso 12 en el que vivía. Encerraron a sus tres hijos y lo secuestraron junto a su esposa, Hilda Leikis. Robaron su auto y la escritura del departamento. El 21 de abril de 1977 lo declararon cesante, por “abandono de tareas”.

Roberto Ardito. Ingeniero electrónico. Ex secretario gremial de la Asociación de Profesionales de la CNEA. El 12 de octubre de 1976 un grupo de tareas se metió en el departamento de los suegros. Le pidieron a golpes la dirección de Roberto. Como se negaron, fueron a la casa de su otra hija. Forzaron al esposo a llevarlos hasta el departamento de Roberto y su esposa, Atlántida Coma Velasco. Lo secuestraron. Fue declarado cesante también el 21 de abril de 1977, por “abandono de su trabajo”.

Susana Flora Grynberg. Física. Renunció el 2 de mayo de 1976. El 20 de octubre los padres de Susana recibieron un llamado anónimo: así se enteraron de que su hija había sido detenida por fuerzas de seguridad en su casa. Susana estaba embarazada de tres meses. Hay testimonios de su paso por la Esma.

Miguel Schwartz. Ingeniero. El 14 de febrero de 1977 Miguel debía encontrarse con su esposa Mirta. Al llegar a su departamento, varios tipos armados lo estaban esperando. Fue esposado y secuestrado. Su esposa también fue detenida. Se le prohibió ejercer su profesión de médica en el Hospital de Niños y luego fue obligada a abandonar el país. Miguel está desaparecido.

José María Estévez. Técnico del departamento de Reactores. El 2 de mayo de 1977 estaba con su esposa y un matrimonio amigo en su casa de Haedo. A la mañana siguiente un grupo de tareas armado entró al inmueble. Obligaron a José María a buscar su auto. Lo secuestraron y sigue desaparecido.

José Luis Badillo. Físico. Trabajador de una empresa contratista de Atucha I. Fue secuestrado en la madrugada del 8 de julio de 1977 en su domicilio. Se identificaron como miembros de las Fuerzas Armadas. José Luis fue llevado esposado y con los ojos vendados.
 
Rosa Delfina Costa. Trabajaba en el Centro Atómico Ezeiza. Fue dejada cesante de la CNEA por “abandono de tareas” el 12 de julio de 1977. No se sabe cómo la secuestraron.
 
Graciela Mabel Barroca. Técnica en el departamento de Reactores. Estudiante de Física de la UBA. El 15 de julio de 1977 por la noche un grupo armado, y de civil, llegó al domicilio familiar de Villa Martelli. Como no los dejaron entrar, balearon y pusieron dinamita. Graciela no estaba allí. Esperaron durante tres horas y cuando llegó la llevaron detenida.
 
Gerardo Strejilevich. Estudiante de Física. Era el novio de Graciela Barroca. Los secuestraron el mismo día. Luego de despedirse de ella fue a dormir a la casa de un amigo, Manuel Ricardo Rojas, porque creía que lo estaban siguiendo. Tenía razón: en la madrugada los secuestraron a los dos.
 
Daniel Lázaro Rus. Estudiante de Física y becario en el departamento de Combustibles. El viernes 15 de julio de 1977 fue visto por última vez en su lugar de trabajo. Según compañeros de trabajo, hombres armados lo metieron en una camioneta de artículos de limpieza con la inscripción “Lavandina” que estaba estacionada en la puerta de la CNEA.
 Secundino Garay. Técnico y estudiante de la UTN. Trabajaba en una empresa contratista en Atucha I. Era ex oficial de la Armada. Secundino fue arrancado de su casa una madrugada de octubre de 1977. Un grupo comando del Ejército ingresó a su casa donde vivía con su esposa y su hijo de 6 años.
 
Jorge Israel Gorfinkiel. Físico. Renunció a la CNEA el 7 de mayo de 1976. El 25 de noviembre de 1977 por la mañana salió de su casa en Pacheco rumbo a su trabajo en Capital Federal. Lo secuestraron y pasó por varios centros clandestinos. Estaba casado y tenía dos hijos.
 
Daniel Eduardo Bendersky. Estudiante de Física. El 16 de septiembre de 1978 por la mañana un grupo vestido de civil se presentó en su casa. Dijeron que eran de la Policía Federal. Lo llevaron a Daniel a su cuarto. Lo interrogaron y se lo llevaron, pese a la resistencia de su madre. De acuerdo con relatos de vecinos, a Daniel lo metieron en un Falcon rojo. Sigue desaparecido.

Los desaparecidos de la CNEA

Por Raúl Arcomano - rarcomano@miradasalsur.com
Cuatro víctimas. De arriba a abajo: Rus, Rojas, Gorfinkiel y Badillo.

El almirante Castro Madero dirigió con mano dura la CNEA desde el 24 de marzo de 1976 hasta 1983. Además de hacer desaparecer personal, en su gestión echaron a 107 trabajadores y cesantearon a 120. Otros 370 renunciaron por la persecución que imperaba.
 
Quince científicos y trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica fueron desaparecidos y otros once, secuestrados y luego liberados durante la última dictadura. El rol de la Marina. Las voces de los que sobrevivieron.

Máximo Victoria se presentó a trabajar el 24 de marzo, como todos los días, en su cargo directivo en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), donde se desempeñaba desde 1973. Estaba de licencia en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Pero el director del INTI le dijo que debía volver a su antiguo puesto. Lo recibió el flamante interventor del organismo, el almirante Carlos Castro Madero, que había asumido ese mismo día. El marino le ordenó presentarse ante el jefe de Logística, un capitán de navío. Luego de la reunión, vino el terror. Victoria fue encapuchado, amenazado con un arma en la nuca, desnudado y trasladado luego a un barco en el que estuvo detenido, con otros científicos, durante semanas. Pasó también por las cárceles de Devoto y de Sierra Chica. Ya en ese momento Victoria era –lo sigue siendo– un científico prestigioso, uno de los principales investigadores internacionales en el área de energía nuclear. La presión de la comunidad científica internacional ayudó a salvarle la vida. Fue liberado. Desde hace más de tres décadas vive entre Europa y Estados Unidos.
 
Hoy Victoria reside temporalmente en Estados Unidos, donde es profesor visitante de la Universidad de California. Desde allí le relató a Miradas al Sur los recuerdos de aquellos días: “Una de las primeras medidas del almirante Castro Madero fue convocar al personal de la CNEA a una reunión en el salón de actos. Allí pronunció amenazas más o menos veladas contra aquellos que ‘rompieran con el orden establecido en la casa’. Yo, además, fui convocado por el área de Personal. Me recibió el director de Logística. Y sin más prolegómenos me indicó que estaba detenido por ser un ‘elemento peligroso para la institución’.”
Victoria fue sacado a punta de fusil por los pasillos de la CNEA. “Me desnudaron en una de las salas de espera para comprobar que no estaba armado y me dejaron a la espera de, dijeron, ‘quienes vendrían a buscarme’. Después de un tiempo que me pareció interminable, cuatro personas de civil, pero que por su comportamiento eran evidentemente militares, me esposaron y llevaron a un auto estacionado en la puerta de la CNEA. Algunos metros más adelante, por la avenida Del Libertador, me bajaron a golpes, me encapucharon y me tiraron en el piso del auto. Me llevaron así hasta lo que después descubrí era un barco de la Marina, atracado en el puerto de Buenos Aires, el Bahía Aguirre.”
 
En el buque todo fue peor. “El tratamiento de golpes, insultos y amenazas duró todo el tiempo que estuvimos ahí. Estuve aislado en una de las cabinas. Después me di cuenta por sus voces que se encontraban también allí otros compañeros de la CNEA. Nuestro encierro duró unas cuatro semanas. Fuimos trasladados a otro barco por un par de días y finalmente encarcelados oficialmente a disposición del Poder Ejecutivo (PEN). Primero en Devoto y después en Sierra Chica. Le debo al violento traslado de Devoto a Sierra chica los rastros físicos más imperecederos de esta pesadilla: una fractura en mi pie derecho y algunos dientes rotos. De Sierra Chica fui liberado en octubre de 1976”. Una semana después, estaba exiliado en Bélgica. Vivió también en Francia y en Suiza.

Lógica de terror. El caso de Victoria es un ejemplo de la fuga de cerebros que, como en el Onganiato, generó la última dictadura. Es, también, una muestra del terror que se implantó en un organismo modelo de la ciencia en la Argentina: la CNEA. Que no escapó a lo lógica desaparecedora de las Fuerzas Armadas: de allí se secuestró a más de once científicos y trabajadores que fueron liberados después de seis meses de detención. Otros no tuvieron tanta suerte: hay 15 personas desaparecidas que, al momento de su detención, trabajaban o estaban vinculadas a la CNEA (ver aparte). Hace poco, además, se homenajeó en el Centro Atómico Bariloche a cuatro egresados del Instituto Balseiro que también están desaparecidos. El desmantelamiento de la CNEA llegó también de la mano de la Ley de Prescindibilidad: durante la gestión de Castro Madero, que duró desde el ’76 al ’83, se echó a 107 trabajadores y cesantearon a 120. Otros 370 renunciaron por la persecución que imperaba.
“Por otro lado, se incorporaron cientos de contratados, previamente supervisados por la Secretaría de Inteligencia del Estado, y controlados internamente como el resto del personal, a través de la elaboración de legajos paralelos, con información gremial, ideológica y política suministrada en parte por elementos de inteligencia interna. Muchas de las incorporaciones estaban relacionadas con las obras que se estaban realizando y también para cubrir tareas de investigación”, explica el físico Enrique Pasqualini. Es un reconocido experto en combustibles nucleares. Está vinculado a la CNEA desde el ’72. En el ’84 fundó con otros compañeros la Comisión de Derechos Humanos del organismo. Hoy es jefe del laboratorio de Nanotecnología Nuclear en el Centro Atómico Constituyentes.

Amo y señor. La sede central de la CNEA está exactamente frente al edificio de la ex Esma. La creó el peronismo en 1950. Hasta 1984 estuvo en manos de la Marina y era dirigida por un almirante. El amo y señor de la CNEA durante la dictadura fue el vicealmirante Carlos Castro Madero. Asumió como delegado de la junta militar el mismo día del golpe. Fue después de un trabajo de inteligencia de la Marina que había empezado en octubre del ’75: el operativo ACNE. Antes de que terminara el ’76 ya habían desvinculado por distintos mecanismos a 600 profesionales, técnicos y administrativos.
 
“Durante la gestión de Castro Madero se liberaron centros atómicos para permitir secuestros. Se persiguió cualquier tipo de actividad gremial reivindicativa y se generaron mecanismos de control con la elaboración de legajos ideológicos. Incluso intentó que gente de CNEA exiliada no consiguiese trabajo en el exterior”, señala Pasqualini. Y acusa: “En más de la mitad de los 26 secuestros, Castro Madero tuvo injerencia directa. Es más: hubo secuestrados, luego liberados, que fueron visitados en sus cautiverios por militares que estaban en la CNEA”.
 
Ya en diciembre de 1983, el científico y luchador por los derechos humanos José Federico Pipo Westerkamp denunció el rol de Castro Madero en las desapariciones y secuestros en la CNEA. “¿Qué hizo su presidente para salvar a tantos miembros de esa Institución? ¿Puede creerse que un contraalmirante, luego vicealmirante, no tuviera posibilidad de lograr noticias sobre el paradero de los científicos de referencia? ¿Acaso no sabía que justamente en frente de la CNEA funcionaban los famosos campos de concentración de la Esma, donde fueron llevados miles de secuestrados en la época en que su amigo, el almirante Massera era comandante en jefe, y el director de la Esma era el capitán de navío, luego contraalmirante Chamorro? Son todos estos interrogantes los que deben despejarse. Castro Madero tiene el deber de informar detalladamente acerca de lo que él sepa sobre este desgraciado tema, que ha llenado de oprobio al gobierno militar, a quienes han colaborado en cargos de responsabilidad, y a la institución a la que pertenecían los secuestrados, ante el desinterés en esclarecer tan terribles hechos”, escribió, sin miedo, en un artículo publicado entonces en la revista El Porteño.
 
“El clima en ese entonces era de terror. Hubo compañeros que fueron secuestrados en la puerta de ingreso o incluso en su oficina”, describe Pasqualini. “En una institución donde es imprescindible la participación de profesionales y técnicos en la discusión y determinación de sus metas y métodos de trabajo, se implantó un sistema opresivo y represivo al conjunto del personal que tuvo como finalidad y consecuencia no permitir que ni siquiera se cuestionaran decisiones técnicas.” Castro Madero murió en 1990.
 
Una mujer que trabajó en la CNEA entre el ’70 y el ’73 –y que prefirió no dar su nombre– relató: “En los ’70 la CNEA tenía un proyecto de energía nuclear de vanguardia: trabajaban muchos investigadores de Exactas; los obreros tenían una capacitación técnica moderna para la época. En esos años existían también sectores combativos. Había un contraste muy fuerte: una dirección militar de poca proyección y un pensamiento científico tecnológico de mirada nacional. Por eso no faltaron los conflictos, laborales y políticos.” “Recuerdo –dice– que entre el personal había agentes o servicios. A uno, por ejemplo, le encontramos fotocopias de documentación de Montoneros. El otro enigma fue quiénes de los que veíamos en las movilizaciones eran militantes o servicios, con lo cual fingíamos ignorarnos. Cuando esto era mutuo ya sabíamos que se trataba de un compañero.”
 
Además de la represión, también se tomó a la CNEA como parte del botín de guerra. Como sucedió, en general, con otras áreas del Estado. Explica Pasqualini: “La política económica que implementó la dictadura fue fundamentalmente de endeudamiento, sin tener en cuenta la necesidad de las inversiones. En materia de energía atómica, por ejemplo, se firmó un decreto –el 302/79– para la construcción de cuatro centrales nucleares antes del fin del milenio, para un país donde la industria y el desarrollo habían quedado totalmente relegados. Nadie preguntaba para qué se iba a usar esa energía, eran ‘negociados’.”

Exilios y ausencias. Carlos Calle es ingeniero químico. Trabajó en el Centro Atómico de Ezeiza, dependiente de la CNEA, desde 1969 hasta marzo 1976. En el exilio, trabajó en la Comisión Nacional de Energía Nuclear italiana: dirigió por veinte años, desde 1977 a 2007, una planta radioquímica. Se jubiló hace un tiempo y hoy vive entre Argentina y Europa. Calle fue secuestrado el 28 de marzo de 1976 y llevado a la Esma. “Un grupo de uniformados de la Marina irrumpió en mi domicilio, en Ituzaingo. En los dos días siguientes, entre interrogatorios, torturas y traslados nocturnos, descubrí a pesar de la capucha que en esa misma razia habían caído también otros nueve compañeros de trabajo, aparentemente bajo un comando unificado”, cuenta Calle a Miradas al Sur, desde Italia.
 
Calle estuvo detenido, como Victoria, en el buque Bahía Aguirre. “Luego de aproximadamente diez días de alucinantes peripecias, traslados y simulacros de fusilamiento, fuimos transferidos desde el barco a la cárcel de Devoto e internados por cuatro meses en los pabellones de máxima seguridad. Sucesivamente, en posteriores traslados, ocho compañeros terminamos en la U9 de La Plata y dos en Sierra Chica. Todo el grupo fue conducido a Devoto a disposición del PEN. El régimen decretó nuestra libertad con un decreto firmado el 8 de octubre de 1976 por el dictador Videla. El decreto fue consecuencia de las presiones internacionales de varios centros nucleares europeos, movilizados por nuestras familias, que por vía diplomática habían intervenido solicitando explicaciones al presidente de la CNEA por nuestras detenciones. Fuimos afortunados porque milagrosamente salvamos el pellejo y pudimos reconstruir nuestras vidas, siete en el exterior (Italia y Bélgica) y tres en nuestro país.”
 
Además de Calle y Victoria, hubo otros nueve secuestrados que lograron recuperar su libertad: Pedro Landeiro y Eduardo Cuello, ya fallecidos; Enrique Narciso, Rafael Vallote, Santiago Morazzo, Jorge Núñez, Sergio Pereira Marcondes, Domingo Quilici y Benito Víctor Benedetti. “Hubo otro grupo de trabajadores de la ciencia y de la industria nuclear que, mientras nosotros éramos detenidos, fueron secuestrados de sus domicilios y algunos en sus lugares de trabajo, en diferentes operativos, para luego engrosar el elenco de los treinta mil desaparecidos. Entre ellos algunos queridos compañeros como Antonio Misetich, Federico Álvarez Rojas, Roberto Ardito, Cristina Onis. No se tuvieron más noticias de ellos”, se lamenta Calle.
 
A Benedetti lo secuestraron porque estaba realizando una colecta para la esposa de Cuello, cuando estaba desaparecido. “Fue bárbaramente torturado, y luego dejado libre, para que sirviera de ejemplo y escarmiento. Los familiares de estos compañeros, desde 1976 en adelante, han denunciado los detalles de cada una de estas desapariciones y están reactivando un viejo proceso judicial.”
 
Calle concluye: “Quienes fuimos considerados responsables de haber pretendido cambios ‘subversivos’ pagamos las consecuencias sobre nuestras pieles. Quince compañeros desaparecieron y hasta el día de hoy no hay ningún responsable por estos crímenes. Cuando el país volvió a la normalidad democrática, la CNEA fue desmembrada por el menemismo. Pero eso es argumento para otra historia.”.

7/27/2012

Campañas y propaganda pero los archivos de la dictadura sin abrir

Los deportistas argentinos y su apoyo a Abuelas
Londres 2012 /  Previo al inicio de Londres 2012, Retegui, Braian Toledo, Pareto, Conte y Alsogaray grabaron en video su compromiso con la búsqueda de los nietos.

Cinco deportistas de la delegación argentina que estará en Londres 2012 participaron de la campaña "Los Olímpicos con las Abuelas", y el gesto de disponer sus "15 minutos de fama" en favor de una causa imprescriptible y nacional los eleva por encima aun de los mejores resultados.
 El DT de las Leonas, Carlos Retegui; el atleta Braian Toledo; el voleibolista Facundo Conte; la judoca Paula Pareto y el velista Julio Alsogaray son los protagonistas de los spots, que se emitirán por radio y TV durante el desarrollo de los Juegos de Londres, desde el viernes de la semana que viene al 12 de agosto.

De los cinco, cuatro serán competidores. De ellos, tres nacieron ya en democracia (Pareto en 1986, Conte en 1989, Toledo en 1993). Alsogaray nació en 1980, dos años antes del final de la sangrienta dictadura que irrumpió en el 76 y dejó 30 mil desaparecidos.

Pero la causa los trasciende -como trascenderá el tiempo, sin lugar para el olvido-, y acá están: tipos que pelean y se preparan durante cuatro años, a los que las "reglas de juego" de los medios ignoran hasta que llega la fecha olímpica, ceden sus breves instantes de gloria a la necesidad de hacer justicia.

En la campaña, los atletas recuerdan que las Abuelas "todavía buscan a 400 nietos", cuya identidad fue robada durante los largos años de la época más negra de la historia argentina.
Carlos "Chapa" Retegui, DT de las Leonas, afirmó que, "todo esfuerzo vale la pena por un nieto recuperado. Creo que puede ser la alegría más grande para una persona que vivió esa situación. Lo único que tuve que hacer es tener predisposición para ayudar", reconoció Retegui desde Londres.

El DT es uno de los cinco integrantes de la delegación argentina en Londres (los otros son la judoca Paula Pareto, el velista Julio Alsogaray, el jugador de vóley Facundo Conte y el atleta Braian Toledo) que tomaron parte de la campaña "Los Olímpicos junto con las Abuelas de Plaza de Mayo", que todavía buscan 400 nietos cuya identidad fue robada durante la última dictadura.

"Me solidaricé con la campaña porque si podemos dar un granito de arena y ayudar a que haya más nietos e hijos recuperados de la época de la dictadura, bienvenido sea", agregó.

Retegui, padre de dos hijos y que participará de sus primeros Juegos Olímpicos como entrenador, está al frente de Las Leonas desde 2009 y obtuvo con el seleccionado el Mundial de Rosario del año pasado y los Champions Trophy de Sydney, Australia, 2009; Nottingham, Inglaterra, 2010; y Rosario 2012.

7/25/2012

Niños mapuches baleados por Carabineros


Cuando los mapuches queman un camión es terrorismo
cuando carabineros balean a niños es "confuso incidente "


Niños mapuches heridos por Carabineros durante un desalojo en frontis del Hospital de Collipulli

El hecho ocurrió cuando los dos menores junto a otros adultos se encontraban fuera del Hospital de Collipulli, en la Región de La Araucanía. "Estos graves hechos demuestran la irracionalidad del Gobierno y seguramente provocarán reacciones en otros territorios mapuche", dijo Mijael Carbone, vocero de la Alianza Territorial Mapuche.

7/23/2012

El secuestro de Osvaldo Sivak es un delito de lesa humanidad

La Cámara Federal confirmó que el primer rapto del empresario se enmarcó en los crímenes de la dictadura. El hecho ocurrió en agosto de 1979, y el ejecutivo fue liberado. Volvió a ser secuestrado en 1985, cuando fue asesinado.
 
La Cámara Federal confirmó que el primer secuestro del asesinado empresario Osvaldo Sivak, ocurrido en 1979, configura un delito de lesa humanidad y fijó para un ex policía acusado por ese hecho una condena de diez años de cárcel.
Fuentes judiciales informaron que la Sala I del Tribunal determinó que el hecho es de lesa humanidad, e impuso en diez años la condena para el ex policía federal Ricardo Taddei.
Sivak estuvo secuestrado entre el 7 y el 9 de agosto de 1979, y en ese lapso permaneció cautivo en la casa de Taddei, en la localidad bonaerense de Remedios de Escalada.
Los camaristas recordaron que el hecho “se produjo durante el ataque sistemático contra la población civil instaurado en el aparato de poder erigido por la dictadura como política de Estado”.
 
Secuestro frustrado
Por la liberación de Sivak, los secuestradores habían pedido unos 2 millones de pesos, pero el cobro del rescate se frustró y el empresario fue liberado en esa ocasión.
En esa causa también están acusados Rafael López Fader, José Ahmed y Alfredo Vidal.
En la resolución, los camaristas dan cuenta que la banda “estuvo destinada a ejecutar secuestros extorsivos de empresarios y financistas de la época orientados a obtener dinero para aplicar a la llamada lucha contra la subversión y/o en beneficio de sus integrantes”.
“La situación de indefensión de Sivak es idéntica a la de toda víctima del aparato represivo estatal implementado por la dictadura”, sostuvieron los camaristas, al determinar que el caso debe encuadrarse en un hecho de lesa humanidad y en consecuencia, imprescriptible.
 
Inculpados
Los subcomisarios José Ahmed y Alfredo Vidal fueron detenidos en Almagro, donde se estaba por dejar el dinero del rescate. Se sospechó que integraban una banda de comisarios que incluía a Taddei y al ex capitán Rafael López Fader, pero la causa fue cerrada.
En julio de 1985, Sivak fue nuevamente secuestrado por una banda de policías y militares y, luego de dos semanas de cautiverio en un sótano de Monte Chingolo, fue asesinado de un balazo en la nuca tras el pago de un rescate de 1 millón 100 mil dólares.
En 2000 el juez Gabriel Cavallo condenó a López Fader, en tanto Taddei se había ido del país en 1985 y nada se supo de él hasta que fue atrapado en 2007 en España.

7/20/2012

León Gieco: Perón es el traidor de "Sólo le pido a Dios"

"Cuando (Perón) estaba en España decía “si yo fuera joven estaría en la Argentina tirando bombas como los pibes”. Esos pibes fueron claves para que pudiera volver, lo votaron y cuando le cuestionaron qué hacía el hijo de puta de José López Rega a su lado los rajó de la plaza y los traicionó."
Una "bomba" con alto impacto emocional lanzó León Gieco a poco de concluir el pasado año. Y debido al poco rebote que ha tenido la entrevista publicada por Miradas al Sur, aún no ha explotado en proporción a su significado. El 11 de diciembre de 2011, el día siguiente de que Cristina Fernández asumiera su segundo mandato presidencial tras ganar con el 54% de los votos, el semanario oficialista reproducía  un exclusivo reportaje a León titulado"Podría renunciar feliz a todo." La conversa recorrió su carrera artística, su nuevo disco y también la política nacional, actual y del pasado reciente. En ese marco surgió la pregunta "¿que opinión le merece Perón?". El músico respondió:
 
    Yo vivía en un pueblo (Cañada Rosquín, Santa Fe) donde estaba prohibido hablar de peronismo y mencionar la palabra “judío”. Me crié en ese ambiente. A medida que fui creciendo armé mi propia opinión. Perón era todo. Desde un obrero hasta un facho. Alguna vez el mismo Perón dijo algo muy cierto: “Está el partido conservador, el radical y los de izquierda”. Y cuando le preguntaron por el peronismo, explicó: “¿El peronismo? Ah, peronistas somos todos”. Pero al mismo tiempo Perón hizo cosas terribles, como cuando echó a los militantes de la Plaza de Mayo. Cuando estaba en España decía “si yo fuera joven estaría en la Argentina tirando bombas como los pibes”. Esos pibes fueron claves para que pudiera volver, lo votaron y cuando le cuestionaron qué hacía el hijo de puta de José López Rega a su lado los rajó de la plaza y los traicionó. De ahí salió “sólo le pido a dios: si un traidor puede más que unos cuantos”.

Esa rotunda afirmación del reconocido artista vinculado a las luchas populares calificando de traidor al propio Juan Domingo Perón disparó un sinfin de debates. También de interrogantes. Muchos de los cuales siguen abiertos. En ese mismo sentido, la entrevista respondió una pregunta de años. Una pregunta que atravesó a millones de personas que, dentro o fuera de nuestro país, se sintieron tocadas por "Sólo le pido a Dios". Durante décadas se habían imaginado distintos personajes encarnando a ese "traidor". Tuvieron que pasar más de 33 años para conocerse el destinatario de tan dura calificación. Es un capítulo de nuestra historia del que aún hablamos poco.
 
Justamente, entre esos silencios que rondan al conjunto de la sociedad, me sorprendió el mínimo rebote que cosechó la nota. Transcribiéndola tal cual, encontré sólo un par de medios locales bonaerenses: el diariodemardeajo.com.ar yenSemana, un semanario impreso de Ensenada. A su vez, otros dos portales la retitularon haciéndose eco de la rotunda y más fuerte afirmación de la nota: en lanoticiaweb.com.ar: León Gieco: "Perón traicionó a los jóvenes" (18 de Diciembre de 2011) y en diariodecultura.com.ar: León Gieco: "Perón traicionó a los jóvenes. De ahí salió "Solo le pido a Dios: si un traidor puede más que unos cuantos".
 

Personalmente llegué a la entrevista mientras redactaba "El Che Guevara y el rock argentino: 40 años latiendo en la juventud", navegando en la red para encontrar data sobre  la canción "A los mineros de Bolivia", incluída en el último disco de Gieco. Al comentar a gente amiga y compas de cursada de variadas ideas políticas (de marxistas hasta movimientistas, de chavistas hasta socialdemócratas, de nac&pop hasta troskistas), que Perón es el traidor de "Sólo le pido a Dios", la respuesta inicial osciló entre expresiones de mucha sorpresa, cierta incredulidad y alguna sensación de incomodidad.  Al fin y al cabo, la afirmación era un certerocross de izquierda a la mandíbula del "sentido común". Los efectos del impacto comenzaron a disiparse  iniciando animados debates.
 
En los ámbitos mencionados, los guiños y apoyos mayoritarios fueron para el cantautor. Y no  unicamente basados en  las fibras emocionales que evoca "Sólo le pido a Dios".  Una canción que se hizo carne en un pueblo que venía de sufrir una durísima derrota histórica. Desde el vacío y dolor que dejó el plan sistemático de represión, tortura y muerte planificado con manual francés y ejecutado  por la última dictadura, el tema se transformó en un himno del cancionero popular a partir de la guerra de Malvinas y más aún con la recuperación del hilo constitucional. Cabe agregar que esta canción también se ganó una amplísima repercusión a nivel internacional, siendo interpretada por reconocidos artistas (reseña wikypedia "Sólo le pido a Dios"). Sumado a ese impacto, entre otras razones, en esos debates improvisados también salió a relucir la amplia trayectoria de Gieco, vinculada a distintas luchas populares y por los derechos humanos.

Tampoco quedó al margen enmarcar el regreso de Perón.  Surgieron menciones a las impunes masacres de Ezeiza y el accionar paraestatal de la Triple A; al nefasto López Rega, su mano derecha y quien heredó el poder político del estado tras su muerte; al haberse sacado de encima a los peronistas de izquierda Oscar Bidegainy Obregón Cano, que gobernaban las poderosas provincias de Buenos Aires y Córdoba tras haber ganado las elecciones holgadamente, etc. Hasta alguna opinión vio al retorno como un punto más en una línea de tiempo que incluía el exilio. Es  que tras el reaccionario golpe de 1955 y  su renunciamiento,  Perón se asiló durante 18 años en países gobernados por férreas dictaduras, que incluyeron desde Leónidas Trujillo hasta Franco.

Sin criticar al músico, alguna voz quiso matizar afirmando que el General estaba viejo y no pudo entender el país al que regresaba. En la red encontré críticas hacia el artista. Que Gieco dijera públicamente que el traidor que menciona una de sus más emblemáticas y sentidas canciones no es otro que Juan Domingo Perón, generó rechazos que no tardaron en llegar desde otros ámbitos como las alas fascistas y tradicionales del peronismo ortodoxo. Desde "gorila" hasta "chantautor",como también comentarios en algún blog acusando a León de acomodarse con distintas tendencias políticas y con no haber sufrido la represión en los ´70 fueron los argumentos empleados para  hacer una especie de escarmiento ciberespacial.

Pero el árbol no debe tapar el bosque. Más allá de la figura de Gieco, tanto al  hablar del tema con distintas personas como en el poco rebote mediático de la entrevista, se plantea una cuestión de fondo: analizar el caracter reaccionario de la tercera presidencia de Perón parece seguir siendo un tema tabú, especialmente para quienes sostienen al Perón mito por encima de la realidad histórica.

Y también surge como espinoso plantear la relación entre la juventud y el peronismo. El quiebre histórico entre los jóvenes organizados y el máximo líder fue el  Día del Trabajador, el 1º de Mayo de 1974. La que fue calificada como "la juvendud maravillosa" por el conductor, ante el cariz que tomaba su tercera presidencia le cantaba a Perón "que pasa, que pasa, que pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular". "El Viejo", como Presidente, los trató de "estúpidos imberbes", echando a la Tendencia Revolucionaria de Plaza de Mayo. Que media plaza haya quedado vacía fue la consecuencia más pequeña.  Ese mismo mes, el máximo líder descartó su promesa de incorporar formalmente a la Juventud como "Cuarta Rama" del movimiento en el Consejo Superior. El peronismo, orientado decididamente a la derecha por su creador, cargó durante décadas con esa ruptura hacia los sectores juveniles. Esa ruptura, que empezó saguinariamente en Ezeiza, fue mucho más cruenta a través de la Triple A y la dictadura cívico militar.

Volviendo a los muchos interrogantes que abrió la entrevista, otra de las preguntas que me dejó la nota, quizá la más importante, es ¿por qué León Gieco habló tantos años después, y en Miradas al Sur? Creo que el artista aboga por mantener presente la memoria colectiva y señala una contradicción profunda, aún no resuelta desde variadas corrientes nac y pop. Si partimos tomando en cuenta el apoyo expreso de Gieco al actual modelo nacional y popular e incluímos tensiones actuales como las disputas de poder que se dan en el interior del heterogéneo pejotismo, la permanencia y peso de altos dirigentes sindicales de la/las CGT vinculados a tareas represivas en los ´70, la nueva conformación de sectores juveniles en el peronismo y algunas "renovadas" miradas acríticas y míticas hacia la figura de Perón,  podemos encontrar en la propia canción la respuesta a porque eligió este momento  histórico para hacer público el destinatario de la dura calificación ...
 
Sólo le pido a Dios,
que el engaño no me sea indiferente,
si un traidor puede mas que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden facilmente.

por Julián Lautaro

7/19/2012

Córdoba: policías genocidas cobran sueldos mensuales

Piden la baja para policías condenados por delitos de lesa humanidad en Córdoba

Un pedido formal para que los policías condenados por delitos de Lesa Humanidad sean dado de baja de la fuerza de seguridad fue presentado ante el Tribunal de Conducta Policial por una de las víctimas del proceso de enjuiciamiento que se realizó en la ciudad de Córdoba en el 2010.

El pedido se realizó luego de que la Cámara Nacional de Casación Penal confirmara recientemente las sentencias condenatorias a Carlos Yanicelli, Hugo Britos, Yamil Jabour, Calixto Flores, Fernando Rocha, Marcelo Luna, Mirta Antón, y Juan Molina, ex miembros del Departamento de Informaciones Policiales (D2), durante la última dictadura militar.

Los mencionados se encuentran en condiciones de policías retirados y perciben un haber mensual.

Sin embargo, el ex policía José Urquiza, secuestrado y torturado por estos efectivos de la D2, hizo la presentación para que se les inicie el sumario administrativo correspondiente para la baja y derogación del haber mensual, en función de lo que establece la ley 9728 para privar de esos beneficios a los condenados.

Los policías fueron condenados en un juicio que se realizó en el 2010 por secuestros, torturas, tormentos y lesiones graves cometidos en 1976, con sentencias de entre siete años y cadena perpetua, y Urquiza fue una de las víctimas de ese accionar represivo.

7/17/2012

DECLARACIÓN A 18 AÑOS DE LA MASACRE DE LA AMIA

CONFERENCIA DE PRENSA

Buenos Aires, 17 de julio de 2012.-
Al cumplirse 18 años del atentado a la AMIA, la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA) junto a las organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos que forman el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVyJ), tiene el agrado de invitar a Ud. a la CONFERENCIA DE PRENSA que se realizará el próximo MIÉRCOLES 18 DE JULIO DE 2012, a las 18 HS. en el HOTEL BAUEN, Av. Callao 360, CABA.

Hace 9 años, el gobierno de Kirchner debutó con promesas de superar una herencia del menemismo: la vergüenza nacional que significaba la impunidad de los asesinos de la AMIA y la incapacidad del Poder Judicial para resolver este crimen político.
Aún cuando en 2005 reconoció por decreto que el Estado argentino fue el encubridor agravado del crimen, todavía no hay ningún detenido o investigado por la responsabilidad criminal o por el encubrimiento de la masacre impune de la AMIA.
Durante esta conferencia de prensa, presentaremos un documento explicando por qué consideramos ya fracasadas las políticas del gobierno, avaladas por las direcciones de AMIA y DAIA, y qué medidas impulsamos para llevar adelante una investigación seria de este crimen político y superar la impunidad y el encubrimiento.

A 18 años de la masacre de la AMIA, la impunidad para sus autores y encubridores resulta incuestionable.

Buena parte de este tiempo (9 años!) se lo llevó  el gobierno de los Kirchner, que debutó con promesas de superar la impunidad heredada del menemismo y terminó por amplificarla.

Hace ya siete años que el gobierno Kirchner reconoció oficialmente (Decreto             812/2005) que el Estado fue el encubridor agravado de este atentado terrorista.

Pero desde entonces nada se hizo, absolutamente nada, para perseguir y juzgar a los responsables materiales, a sus cómplices y encubridores locales.

No hay ni un solo detenido, ni un solo investigado por la responsabilidad criminal o por su encubrimiento.

Y lo que se anunció como un cambio de rumbo en la política oficial para diferenciarse del menemismo, un cambio para terminar con la impunidad y “la vergüenza nacional” de un Poder Judicial y una investigación incapaz de superarla, se convirtió en una nueva frustración, en un reforzamiento de la impunidad vigente, y en una nueva manipulación de alcance internacional.

Si para muestra basta un botón, al juez Galeano lo reemplazó Araoz de Lamadrid. Presentado como un juez “probo”, terminó acusado de intento de coima de la Cámara de Casación a favor de Pedraza, el responsable por el asesinato de Mariano Ferreyra.

Su caso no es aislado. El gobierno pretendió usar la causa AMIA con la intención de superar la imagen corrupta del Poder Judicial y la venalidad de los jueces federales, por la vía de una depuración que le permitiera poner a sus propios jueces “independientes”.

Después de siete años de un concurso largo y escandaloso, el gobierno nacional, con el apoyo de Macri y la complicidad de la UCR pretende nombrar nuevos jueces, alguno de ellos sin mejor antecedente que el de ser miembro del Servicio de Inteligencia, organismo responsable en, al menos, el encubrimiento de la masacre de AMIA.

Después de tanto esfuerzo “institucionalizador”, han agotado hasta las ilusiones de superar la impunidad reinante por la vía de la reforma judicial a través de un recambio por jueces probos.

Las muy gastadas promesas oficiales de futuros juicios aún sin fecha o supuestas nuevas investigaciones, no pueden ocultar los hechos. En la causa AMIA, los pocos sospechados son o fueron parte de los tres poderes del Estado, de sus servicios de Inteligencia y fuerzas militares y de seguridad.

En estas condiciones, y después de 13 años de sustanciar burocráticamente una causa por “mal desempeño” o “encubrimiento” de los funcionarios, ni la presidenta Kirchner ni el juez Lijo ordenan que se abran y entreguen los archivos secretos que el Estado mantiene cerrados incluso ante las partes. Hacerlo permitiría poner al descubierto no sólo el papel que jugó el Estado argentino en el encubrimiento que reconoció, sino también en la comisión del atentado mismo.

Así las cosas, los prometidos futuros juicios serán un nuevo instrumento de manipulación política por parte del gobierno, y no aportarán nada al castigo de los responsables del atentado a la AMIA y de su encubrimiento.

Por este camino, el gobierno nos conduce a nuevos fracasos: ni se esclarece el atentado ni se superará la impunidad.

Una de las cartas más audaces que se jugó el gobierno también llega a su fin. Es que aún antes de firmar su reconocido papel de encubridor del atentado, el Estado puso la  investigación del ataque como eje de la política exterior del país al servicio de los intereses de Estados Unidos, Europa e Israel, sumando una excusa a la lucha contra el llamado terrorismo internacional y un instrumento de provocación bélica contra Irán.

Pero al día de hoy, cuando las grandes potencias buscan llegar a un acuerdo con Irán para superar las crisis políticas, financieras y sus aventuras militares en Medio Oriente, la acusación política del Estado argentino contra Irán termina en un nuevo fracaso.

Ya no sirve ni para impulsar un ataque contra Irán, ni para esclarecer el crimen de la AMIA, ni para proteger al Estado argentino de toda la evidencia que lo incrimina como verdadera ‘conexión local’ del atentado.

El gobierno nacional cedió ante la presión internacional y, con la excusa de prevenir futuros atentados como el de AMIA, sancionó las llamadas leyes anti-terroristas con el único propósito de perseguir y reprimir a las organizaciones y luchas populares, como ya se reveló durante las masivas manifestaciones y puebladas contra la megaminería.

Para sostener estos resultados, el Estado argentino cuenta con la colaboración militante de la dirección judía local, empeñada en vaciar de todo contenido político y hasta judicial este nuevo aniversario. Este es el resultado de años de privilegiar las relaciones carnales con el gobierno nacional y con el de Macri por sobre cualquier exigencia de juicio y castigo a los culpables. Las direcciones de AMIA/DAIA no confrontan con ninguno de los dos, y actúan como un sostén indispensable para proteger al Estado de sus reconocidas responsabilidades criminales.

En esta oportunidad convocan a un acto con reminiscencias místicas, y expresamente opuesto a cualquier reclamo o denuncia política o jurídica, contra la impunidad y el encubrimiento del Estado Nacional y sus socios internacionales. Parecen empeñados en confundir y desmoralizar.

Al cumplirse el 18º aniversario del atentado, denunciamos al gobierno nacional, al gobierno de Macri y a las direcciones de AMIA y DAIA por los 18 años de impunidad y encubrimiento en la masacre impune de la AMIA.

Repudiamos los intentos del gobierno nacional por archivar y dejar en el limbo este crimen del terrorismo de Estado en la AMIA y nos pronunciamos por la apertura inmediata de los archivos secretos y su entrega a una Comisión Investigadora Independiente del Estado, para impulsar el esclarecimiento de este ataque impune y el juicio y castigo a todos los culpables.
EL ESTADO ARGENTINO ES EL RESPONSABLE DE LA MASACRE DE LA AMIA!
QUE ABRAN LOS ARCHIVOS SECRETOS Y LOS ENTREGUEN A UNA COMISIÓN INVESTIGADORA INDEPENDIENTE!
JUICIO Y CASTIGO PARA TODOS LOS CULPABLES!
DEROGACION DE LAS LEYES ANTI TERRORISTAS!


Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA)
Asociación de Ex –Detenidos Desaparecidos (AEDD)
Asociación de Profesionales en Lucha (APEL)
Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH)
Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADEP)
Liberpueblo, Asociación por la Defensa de la Libertad y los Derechos del Pueblo
Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad
Herman Schiller