Mostrando entradas con la etiqueta jorge julio lopez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jorge julio lopez. Mostrar todas las entradas

1/24/2013

¿DEMOKRACIA…CON DESAPARECIDOS?

La desaparición forzada de personas fue un mecanismo diseñado por el terrorismo de Estado para aniquilar a los luchadores populares, pero también para vulnerabilizar nuestra subjetividad, aislarnos con el miedo y paralizarnos como sociedad.

Las consecuencias de esta perversa mecánica atraviesan a varias generaciones, y nos dejaron a los HIJOS de desaparecidos un aprendizaje: la certeza de que la desaparición forzada durante la dictadura se produjo por razones políticas, que implicaban una disputa del poder real en nuestro país, y cuyo resultado inmediato fue la tortura para obtener información, el asesinato y ocultamiento del cuerpo de la persona secuestrada para sostener la impunidad del crimen.

En todos estos años venimos denunciando la continuidad de la práctica de la desaparición en las fuerzas represivas del Estado como una herramienta necesaria de los sectores dominantes para seguir imponiendo sus objetivos.

Los casos de Andrés Nuñez en 1990, Miguel Bru en 1993 y Jorge Julio López en 2006 sintetizan dos décadas de reconversión de aquella mecánica de la desaparición, hacia el actual disciplinamiento social de todo aquel que no sea cómplice del esquema mafioso de explotación: Luciano Arruga por no querer robar para la policía, Facundo Rivera por no aceptar la arbitrariedad de las razzias en los barrios, Daniel Solano y Mario Golemba por ser referentes gremiales, y con ello, enemigos automáticos del poder feudal de las zonas rurales.

Pero para entender esto hay que insistir en que estos no son casos aislados, ni “excesos”: así lo prueban los más de 3.800 asesinados en el gatillo fácil y las más de 200 personas desaparecidas en los 29 años desde concluida la dictadura. No es un dato menor que el blanco sea siempre el joven, el pobre, el morocho, aquel que es construido mediáticamente como elemento “inútil” para el sistema, pero que a su vez representa el sector convocado generacionalmente a transformarlo.

El caso de Luciano desnuda las graves contradicciones que pretenden evadir las instituciones en el gobierno de los “Derechos Humanos” y muestra la compleja trama de complicidades que hacen posible el sostenimiento de la impunidad.

Con décadas de demora para el país de los 30 mil desaparecidos, una reforma legislativa incorporó al Código Penal en 2011 el delito de privación de libertad de una persona cometida por un funcionario público o una persona que actúe con autorización, con apoyo o aquiescencia del Estado. La justicia sostuvo durante casi 4 años la carátula de la causa como “averiguación de paradero”, para no hacerse cargo de la real dimensión del hecho. El ministerio público designó para hacerse cargo de la primera etapa de la investigación a la peor calaña del área de Investigaciones de la Maldita Policía de Duhalde. El poder político de Nación no recibió a los familiares y silenció el tema. El provincial protegió a los policías implicados y los puso a reprimir en otras dependencias. Y el municipio, que había inaugurado el Destacamento por presiones de los reclamos de mayor “seguridad”, pidió perdón y reconvirtió en forma oportunista el espacio, para terminar cerrándolo, abandonándolo y negando al grupo de Familiares y Amigos su participación en el predio.

Claramente, el espacio se cerró porque la voluntad de los familiares no era hacer un museo meramente testimonial y obsecuente con el poder de turno, como en muchos otros “Sitios de Memoria” se observa, sino un espacio independiente y de referencia para la lucha antirrepresiva de hoy.

Porque no podemos naturalizar la recurrencia de la práctica de la desaparición de personas, acompañamos el sostenimiento firme del reclamo del grupo de Familiares y Amigos en el esclarecimiento del caso, en el juicio y castigo a todos los policías implicados, en la denuncia de las complicidades políticas y judiciales, y en la apertura definitiva del espacio desde donde se llevaron a Luciano.

Por todo eso, a 4 años sin Luciano, seguimos estando en las calles resistiendo a la represión en todas sus formas y por la construcción de una sociedad distinta.

HIJOS EN LUCHA: HIJOS La Plata- H.I.J.O.S Alto Valle- H.I.J.O.S Bariloche 

ENERO DE 2013

10/09/2012

EL “CIRCUITO CAMPS” A LA VANGUARDIA DE LOS MUERTOS IMPUNES


Murió el genocida Saint Jean
Posicionando a la ciudad de La Plata a la vanguardia en la situación de impunidad de que gozan los represores de la última dictadura pese a la reapertura de los procesos judiciales en su contra, el pasado viernes falleció impune el tercer genocida imputado en el juicio “Circuito Camps”: el ex gobernador militar de la Provincia de Buenos Aires Ibérico Manuel Saint Jean.

Tras los fallecimientos en total impunidad de los represores Rubén Paéz (jefe de la Brigada de Investigaciones de La Plata entre junio y diciembre del ‘77) en febrero pasado y de Alejandro Arias Duval (jefe del Destacamento de Inteligencia 101 de La Plata entre ‘76-‘79) en mayo de este año, la muerte del geronte Saint Jean, de 90 años, confirmó al proceso “Circuito Camps” como el juicio con mayor cantidad de represores muertos impunes durante las audiencias, lo que como mínimo debería llamar la atención sobre la falta de celeridad general del proceso.

Nacido en Chascomús, en septiembre de 1922, Saint Jean ingresó en el Colegio Militar en 1940. Fue director de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, agregado militar en Brasil y pasó a retiro en febrero del ’73. Designado gobernador de facto en la dictadura por Decreto n° 47 del 7 de abril del ‘76, ocupó el cargo hasta el 28 de marzo de 1981.

Beneficiado durante décadas con las leyes de impunidad, Saint Jean fue procesado a indagado en mayo de 2008. En el juicio “Circuito Camps” se señalaba su responsabilidad en la organización del plan represivo, en cuanto a la provisión y sostenimiento de la estructura edilicia, del personal y de los medios materiales indispensables para la realización de las conductas ilícitas perpetradas durante toda su fase ejecutiva. La acusación fiscal afirmaba que “Saint Jean asumió la gobernación de la provincia a sabiendas de que tal circunstancia requería ser parte de un plan criminal” y que “la Policía de la provincia de Buenos Aires no pudo haber funcionado con independencia del Poder Ejecutivo Provincial, así como tampoco pudo estar a disposición de otro organismo sin la decisión de este poder”.

Pese a su importante rol en la cadena de mandos represivos, la imputación a Saint Jean es una muestra del recorte  fragmentación que la justicia realiza en estos procesos: se lo acusaba sólo por 62 casos de secuestros, torturas y un homicidio, ocurridos en el CCD “Puesto Vasco”, entre ellos los sufridos por integrantes del “Grupo Graiver” y ministros del gobernador Victorio Calabró.


Saint Jean fue uno de los 15 genocidas cuya situación acusatoria se agravó en septiembre pasado, merced a la impecable actuación de la querella del espacio “Justicia Ya!” que logró ampliar la acusación por los homicidios de al menos 33 víctimas cuyos restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Ello importaba la posibilidad de condenarlo a prisión perpetua, por eso el tribunal le había revocado la domiciliaria de la que gozaba desde hace años en su departamento porteño de calle Cabildo N°639 y lo mandó al hospital penitenciario de Ezeiza.  
En las dos posibilidades de declarar que tuvo en el marco del juicio “Circuito Camps” se llamó a silencio, como la mayoría de los genocidas allí juzgados.

La justicia a cuentagotas sigue inclinando el fiel de la balanza hacia la impunidad, ya que a más de 9 años de caídas las leyes de impunidad son 313 los genocidas procesados muertos impunes contra 261 condenados.

Algunos de los últimos genocidas imputados en distintas causas que murieron impunes son represores tan sonados como Cristino Nicolaides, jefe del Ejército durante la cuarta junta militar y por responder en el juicio por el “Plan Sistemático de Apropiación de bebés”. O como Rubén Visuara, agente de la SIDE y primer jefe del centro clandestino de detención “Automotores Orletti”, reincorporado al órgano de inteligencia del Estado por Hugo Anzorreguy y en actividad allí hasta el gobierno de De la Rúa. O como Pedro Alberto Duran Sáenz, jerarca del CCD “El Vesubio” fallecido a menos de un mes de concluir el primer juicio sobre ese lugar de detención. O como Julián Corres, represor que actuó en el CCD “La Escuelita” de Bahía Blanca y que esquivó durante años a la justicia como beneficiario de leyes de perdón, como procesado prófugo, como fugado, como apartado de la causa por cuestiones de salud y finalmente como muerto antes de recibir condena.
El caso más reflejado en los medios de comunicación fue la muerte de Antonio Domingo Bussi, coordinador de la represión como interventor militar de Tucumán y en todo el noroeste como jerarca de la estructura del Comando del 3er Cuerpo del Ejército. Bussi fue condenado a perpetua sólo en la Causa Brandalisis en Córdoba en septiembre de 2009, fue apartado de varias causas por cuestiones de salud, cumplía condena domiciliaria en un country tucumano y murió impune con varios procesos pendientes.

En diciembre de 2011, el ex jefe de la policía santiagueña durante la dictadura, Juan José Ramírez, que estaba prófugo de la justicia, se suicidó al ser localizado por la policía Federal arrojándose a las vías de la Estación de San Isidro. Y en febrero de este año, murió uno de los peces gordos de la represión en Chubut, Carlos Alberto Barbot, jefe del área 536 e interventor de la Policía del Chubut en dictadura, que con 78 años estaba procesado en varias causas que esperan juicio oral y público cuando se decida el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.

Las muertes impunes de Paez, Arias Duval y Saint Jean, junto a las de Juan Fiorillo, Rodolfo Gonzalez Conti, Osvaldo Sertorio y otros en las causas de La Plata, no hacen más que confirmar la estrategia de “impunidad biológica” con que los genocidas se benefician como involuntario último recurso ante el cansino avance de las investigaciones.
De hecho en La Plata, aún con el proceso recortado por el “Circuito Camps” de 26 (ahora menos 3) represores imputados por unas 280 víctimas, en 2012 no se condenó a ningún genocida. Y suman sólo 20 los represores condenados en La Plata desde la reapertura de las causas, una cifra poco representativa para una zona represiva que contó con al menos 12 CCD y miles de víctimas de la represión coordinada tanto por la policía Bonaerense como por Ejército, la Armada y agentes civiles de Inteligencia o de grupos paraestatales como el CNU. Y hay en la Jurisdicción federal de La Plata unas 20 causas en instrucción con 94 procesamientos sobre 62 represores a ser juzgados en inciertos próximos juicios.

Insistir a la justicia y al resto de los poderes del Estado con un reclamo de mayor celeridad en los juicios es, a esta altura, además de una marca de coherencia de los que hace 36 venimos luchando por Juicio y Castigo, un alerta ineludible para que las condenas que llegan tarde no se transformen, paradójicamente, en el último eslabón de la cadena de impunidad.

8/15/2012

Presentaron el crítico informe sobre la situación en las cárceles

En un masivo acto en el Pasaje Dardo Rocha, la Comisión Provincial por la Memoria da cuenta de los más de 7.000 casos violaciones a los derechos humanos cometidos en dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Integrantes del Comité Provincia por la Memoria durante la presentación del informe
“Los Derechos Humanos y democracia son valores indivisibles. Si se debilitan los derechos humanos las democracias se resquebrajan”. Esas palabras del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, contextualizaron la idea del Informe Anual 2012 sobre la situación de las cárceles bonaerenses que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) presentó este martes en el Pasaje Dardo Rocha en un acto en el que revelaron, entre otras violaciones, que el año pasado el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fue denunciado por cometer 7.089 delitos contra los Derechos Humanos en perjuicio de detenidos en cárceles de la provincia de Buenos Aires.

El informe fue presentado por el Nobel y co-presidente de la CPM, su par y ex fiscal general de Bahía Blanca, Hugo Cañon, el secretario ejecutivo del organismo, Alejandro Mosquera, y el coordinador del Comité contra la Tortura, Roberto Cipriano García, en un acto del que participaron el vicegobernador Gabriel Mariotto, el secretario de Derechos Humanos provincial, Guido Carlotto, y la jefa del SPB, Florencia Piermarini. El legislativo provincial estuvo representado por los diputados nacionales Leonardo Grosso y Martín Sabatella, el senador provincial Santiago Carreras y los diputados Fernanda Raverta y Marcelo Saín, entre otras personalidades.

También estuvieron presentes las Madres de Plaza de Mayo Adelina de Alayes y Nora Cortiñas, integrantes de H.I.J.O.S, el juez Carlos Rozanski y el defensor de menores de La Plata Julián Axat, entre otros.

Al presentar el séptimo informe anual de la CPM, Pérez Esquivel interpeló a “toda la sociedad” y apuntó directamente a la Justicia: “También es (el de las cárceles) un problema judicial. Los jueces deben hacer un seguimiento de las personas que están en prisión porque las cárceles no son depósitos humanos”, dijo.

A su turno, Cipriano García dijo que el informe es “un alerta que se enciende por la violación de los derechos humanos en manos de las fuerzas de seguridad”. En su exposición dio a conocer información del extenso trabajo del CCT que revela que la tortura es una “práctica sistemática” y que el “hacinamiento es crítico” en las cárceles provinciales, entre otros datos.

“Desde la Comisión tenemos propuestas para reorientar la política criminal. Vemos con mucha esperanza la conformación de una comisión plural para la reforma del Código Penal, tan desarticulado por las leyes Blumberg”, dijo Mosquera y agregó: “Creemos fuertemente que hay que democratizar la justicia, algunos pasos se están dando pero, hay que discutir la selección de los magistrados, lograr la autonomía de la defensa. Crear una policía judicial implica tocar intereses y hay que tocarlos”.

Al recibir el libro del Informe de manos de Cañon, Mariotto dijo que “Desde todos los bloques legislativos atendemos este trabajo con la obligación de dar respuestas de conjunto, como por ejemplo, el avance en el Mecanismo de prevención de la tortura, la creación de la Policía Judicial. También vamos a trabajar en la autonomía de la defensa”. Además, se comprometió a debatir con la sociedad el tema y “encontrar las herramientas necesarias para que el próximo informe no tenga este nivel de degradación que nos llena de vergüenza, que nos llena de humillación pero que nos obliga a comprometernos como funcionarios”.

Informe. El Informe Anual 2012 sobre la situación de las cárceles bonaerenses que la CPM presentó en el Pasaje reveló que el año pasado el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fue denunciado por cometer 7089 delitos contra los Derechos Humanos en perjuicio de detenidos en cárceles de la provincia de Buenos Aires. Los hechos incluyen varios tipos de tortura (duchas o manguerazos con agua fría, bastonazos en plantas de los pies, aislamiento absoluto durante meses, golpes en todo el cuerpo) y distintos apremios y vejaciones, como falta de atención médica, afectación del vínculo familiar, pésima alimentación, y abuso contra mujeres y minorías sexuales.
Casi la mitad de esas situaciones se registraron en las Unidades Penales 1, 2, 9, 15, 17 y 28, que como en el resto del escenario provincial, soportan una superpoblación carcelaria que supera el 50 por ciento. De los 28 mil detenidos que la provincia deposita en sus 60 unidades, el 62% registra prisión preventiva. Es decir, personas aún sin condena.

El informe exige “desmilitarizar” el funcionamiento del SPB, y crear mecanismos independientes de control para la prevención de la tortura, como establece el Protocolo Facultativo a la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas. Para la iniciativa, el proyecto nacional propuesto por 23 organizaciones de la sociedad civil cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, pero si Senadores no lo trata, podría perder estado parlamentario.

Los detenidos fallecidos durante el año pasado fueron 126, por distintas causas. Y 5164 padecieron lesiones por hechos de represión a cargo de personal policial.

9/01/2009

18/9: MARCHA A TRES AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE JULIO LÓPEZ


Las organizaciones nucleadas en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se movilizarán el viernes 18 de septiembre al cumplirse el tercer aniversario de la desaparición de Jorge Julio López. Una vez más, exigirán al gobierno su aparición con vida y el castigo a los responsables de su secuestro. Denunciarán que la impunidad sigue.

En la marcha, que partirá a las 17 de Congreso a Plaza de Mayo, también se reclamará la aparición con vida de Luciano Arruga, el joven desaparecido desde el 31 de enero tras haber sido brutalmente golpeado en una comisaría de Lomas del Mirador. Asimismo, se escucharán consignas por la libertad de los presos políticos y la amnistía y/o desprocesamiento de los luchadores populares.

18/9- 17 HORAS- DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO

A TRES AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE JULIO LÓPEZ BASTA DE IMPUNIDAD

Encuentro Memoria, Verdad y Justicia

Contactos de Prensa:
AEDD: (011) 15-4430-3569 / Liberpueblo: (011) 15-6970-3562