8/24/2015

Félix Díaz: “Nos asesinan y parece que los culpables somos los indígenas”

El cacique de la comunidad La Primavera hace años denuncia el exterminio lento pero sostenido que el poder económico y el Estado perpetran contra los pueblos originarios. Tras las muertes de Esteban Medina (17) en Formosa y de Néstor Femenía (7) en Chaco, La Izquierda Diario conversó con él.
Félix Díaz: “Nos asesinan y parece que los culpables somos los indígenas”

Daniel Satur - @saturnetroc


Félix Díaz es el máximo referente de la comunidad qom Potae Napocnaa Navogoh (La Primavera) de Formosa. Es, además, quien denuncia más enérgicamente la brutalidad empresaria, terrateniente, política y judicial que se cierne sobre los empobrecidos pueblos originarios. Ambas cosas lo convierten, también, en una de las víctimas más visibles del etnocidio que hoy sufren cientos de hermanos en varias provincias del país.

Él mismo sufrió el asesinato de familiares y amigos. La semana pasada encontraron muerto al joven de 17 años Esteban Medina al costado de la Ruta Provincial 86. Las causas de su muerte fueron encubiertas. Esta semana, en Chaco, murió Néstor Femenía, un niño qom de 7 años que sufría desnutrición y tuberculosis. Para Félix ninguna de esas dos muertes, ni las decenas que acumulan sus comunidades en los últimos años, son “casos aislados”, como definió ayer en conferencia de prensa el Jefe de Gabinete y gobernador del Chaco en uso de licencia Jorge Capitanich.

La Izquierda Diario habló de Esteban y de Néstor con Félix Díaz. También de cómo está la situación hoy para las comunidades. Y, por supuesto, de las responsabilidades y las culpas de Capitanich, del gobernador formoseño Gildo Insfrán y de Cristina Fernández de Kirchner.

-¿Cómo te cayeron las palabras de Capitanich cuando intentó explicar como un “caso aislado” la muerte de Néstor Femenía?

- Para nosotros la mayoría de los gobernantes, sean gobernadores, legisladores o del gobierno nacional, siempre ocultan la realidad de los pueblos indígenas. Para Capitanich este es un “caso aislado” porque él no vive como viven los pueblos indígenas, donde a veces no se come, no se toma agua, no se consiguen medicamentos. Para él es fácil hablar ante el pueblo argentino y ocultar esta realidad, porque él es un hombre que estuvo gobernando el Chaco y fue él quien pidió en 2013 el levantamiento de la medida cautelar que nos había concedido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Entonces, dijo que ya estaba resuelto el problema de la tuberculosis y la desnutrición. Fue cuando se hizo un lanzamiento de campaña donde buscaba resolver el tema, porque hubo un momento en que morían muchos ancianos y ancianas de tuberculosis y desnutrición.

- ¿La tuberculosis y la desnutrición son comunes en Chaco y Formosa?

- En Formosa los pueblos indígenas sufren mucho estas enfermedades debido a la falta de territorio. Antes Chaco era un lugar muy rico, de hecho por eso se llama a una región “El Impenetrable”. Pero cuando se desmontó una gran cantidad de territorio donde los pueblos indígenas subsistían recolectando y cazando, con una vida muy sana, se destruyó ese hábitat y se produjo un gran desequilibrio.
Desde ya que esto sucedió así porque los gobiernos se encargaron de desalojar a las familias y las comunidades. Y no siempre lo hacen con las fuerzas de seguridad y las armas sino que se los hace salir de los territorios para que se instalen en las zonas urbanas donde les dicen que podrán tener el acceso al agua, a la salud y al trabajo. Por ejemplo hay una población bastante grande de hermanos del pueblo qom del Chaco que hoy están en Rosario, que salieron para allí en busca de un horizonte mejor.

- ¿Cómo viven esta situación en La Primavera?

- Acá estamos igual que cualquier otra comunidad indígena. Pero nosotros estamos parándonos ante estas injusticias. No como aliados de los partidos políticos sino resistiendo mediante el reclamo de la aplicación de lo que legítimamente nos corresponde. Por esa razón estamos siendo perseguidos, nos crean causas penales y civiles. Y sucede que la Justicia está siendo usada para esos fines.

Por ejemplo, cuando muere uno de nuestros hermanos siempre se lo caratula como “muerte natural”, “paro cardíaco”, etc. Esas figuras les permiten no tener que investigar de qué se está muriendo nuestra gente.

Cuando un hermano muere se hace una autopsia donde participan los médicos, los forenses y otras autoridades. Los certificados de esas muertes los firman médicos profesionales, que muchas veces también tienen miedo de firmar frente a la gravedad de una herida. Ellos también se sienten afectados por decidir defender la vida. Son muy pocos los médicos que se animan a no ocultar esta realidad. Se los usa para avalar el encubrimiento y ocultar las verdaderas causas de la muerte.

Eso a mí me pasó con la muerte de Norma Artaza (tía de Estaban Medina, NdR) el 12 de diciembre, cuando fue encontrada muerta a la vera de la Ruta 86 y fue trasladada al hospital de Clorinda para hacerle la autopsia y determinar de qué había muerto. Lo que pusieron el forense y la policía en el acta de defunción es que Norma se murió por "bronco aspiración" e "ingesta alcohólica". Pero su cuerpo estaba en medio de un pastizal, tenía golpes y sangre en la nariz y en la boca. Yo le pregunté al forense el por qué de esos golpes y me dijo que eran producto de la caída, que se golpeó en el piso. Pero estaba en medio de un pastizal. No nos pueden decir que esos golpes y moretones son porque se cayó.

Y estas cosas pasan todos los días. Hace un par de noches unos criollos que estaban en medio de la oscuridad atacaron a otro hermano nuestro. Nosotros fuimos y perseguimos a esos hombres, pero era muy peligroso porque ellos siempre están armados, nos amenazan en nuestras casas. Y no podemos hacer nada porque a nosotros la Justicia nos tiene en la mira, muy atenta, y cuando llega le hace caso a un criollo y dice que nosotros somos los salvajes que dañamos el derecho del otro. Cuando en realidad se usurpan nuestras tierras, los intendentes de la zona mandan patoteros para que nos hagan la vida imposible.

- En noviembre de 2010 hubo una represión en esa misma ruta y cayó muerto Roberto López. ¿Qué pasó con la causa y la investigación de esa asesinato?

- La causa está paralizada, no se avanzó. No hay ningún policía encarcelado, ni siquiera separado del cargo. Ellos siguen trabajando y custodiando a nuestra comunidad. Y es difícil de avanzar por el tipo de manejo que hacen el poder político y económico. Lo que nos queda por el momento es seguir denunciando esta situación. Pero la solución tiene que venir desde los gobiernos.

- Quien sí tiene causas penales sos vos

- Sí. Tengo causas penales por ideólogo intelectual de la muerte de Roberto López y del policía Falcón en 2010, también por aquel corte de ruta y por resistencia a la autoridad a mano armada. Y a su vez me procesaron por usurpación y daños a la propiedad privada. Son causas impulsadas por las autoridades políticas de la zona.

Nosotros somos los únicos afectados desde aquel triste hecho. El crimen sigue impune y tampoco hay responsables por las quemas de las casas, de los DNI. Nunca se investigó.

Parece que los culpables somos los indígenas, mientras que la policía que nos reprimió y nos mató parece que no cometió ningún delito.

- Recordanos de dónde nace el conflicto con La Primavera

- Nuestro territorio está ocupado por el Estado nacional, por la Universidad Nacional de Formosa y por el propio gobierno de Formosa a través de su instituto universitario.

Son unas 5 mil hectáreas ocupadas para que la use la Universidad de Formosa y ese instituto provincial, para supuesta investigación sobre recursos naturales. Pero ese territorio nos fue usurpado a nosotros.

- ¿Y qué rol juega en todo este conflicto el gobernador Gildo Insfrán, que está al frente de la provincia desde 1995?

- Desde que Insfrán asumió como legislador, hace muchos años, siempre trabajó en contra de los pueblos indígenas. Una vez, cuando estaba en campaña política, escuchamos un discurso suyo en el que dijo que tenía la “sangre en el ojo” por el desalojo de sus familiares, que estaban usurpando nuestras tierras. Se refería a que en el año 1978, la dictadura militar reubicó a gente paraguaya que estaba ocupando territorio indígena y la trasladó al barrio El Palomar y en la Colonia Bella Vista. Esas familias reubicadas por el gobierno de facto, cuando vino la democracia recibieron los títulos de esas nuevas tierras donde estaban y hoy viven tranquilamente allí. Sin embargo, es esta misma democracia que gobiernan Gildo Insfrán y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner la que nos quiere quitar lo que habíamos recuperado.

Es muy contradictorio porque, en vez de regularizar nuestras tierras, nos usurpan y legitiman esa usurpación con el argumento de que la tierra hay que trabajarla para el desarrollo económico del país.

- ¿Cuál es la relación actual con la presidencia de la nación y con el Estado provincial?

- No tenemos relación, ni con la Casa Rosada ni con el gobierno provincial. Ellos tienen todo articulado para frenar todo nuestro reclamo de recuperación del territorio.

El conflicto sigue porque nosotros venimos reclamando que se mantenga la medida cautelar que nos concedió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Y el gobierno de Insfrán, a través de su ministro Jorge González, está pidiendo que se levante esa medida. Argumentan que la relación entre el Estado provincial y la comunidad La Primavera está reconstruyéndose y recuperando la confianza como antes. Pero las cosas no son así. Nosotros siempre denunciamos la violación de nuestros derechos.

Incluso Insfrán armó una organización de pastores cristianos que intervienen en nuestras comunidades. Y se jacta de eso diciendo que esos pastores tienen una misión más “cristiana” que la nuestra. Entonces el cristianismo resulta ser una estrategia política para poder dominar y comprar a los líderes indígenas y así poder ocultar esta realidad de las muertes, de las enfermedades, de la quema de los ranchos.

Cuando vamos a hacer las denuncias a la fiscalía nos persiguen. Pero cuando ellos nos denuncian inmediatamente actúa la Justicia y nos cita para que declaremos.

- ¿Cuál creés que debería ser la salida para este conflicto?

- Nosotros creemos que tiene que haber una voluntad política de parte del gobierno nacional y provincial. Los derechos humanos se tienen que aplicar a favor de todas las personas que tienen la figura de ser humano. El derecho indígena no se tiene que politizar, se tiene que aplicar plenamente a favor de la vida para que podamos convivir pacíficamente.

Queremos que la Justicia no sea parcial ni actúe como si fuera un partido político. Que las denuncias que hacemos se tomen e investiguen.

Es triste vivir esto en un país que se dice independiente y donde nos quieren hacer creer que se recuperó la libertad para todos los argentinos.